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Implementar estrategias preventivas en pediatría reduce la aparición de UPP

Prevención de UPP en pediatría usando nuevas SEMP moldeables. Foto: Sundancesolutions.com
Prevención de UPP en pediatría usando nuevas SEMP moldeables. Foto: Sundancesolutions.com

Prevención de UPP en pediatría usando nuevas SEMP moldeables. Foto: Sundancesolutions.com

Nuevo estudio de implementación holística (liderado por enfermeras especialistas clínicas) para reducir la presencia de úlceras por presión/UPP en los niños y niñas ingresadas en hospitales de los Estados Unidos de América.

La aplicación de una estrategia proactiva facilita la realización de planes de cuidados dedicados a reducir la presencia de UPP en las unidades pediátricas y neonatales.

Esta ha sido la conclusión que el equipo de investigación pudo extraer del estudio de serie de prevalencias realizadas en un hospital pediátrico de tercer nivel con 232 camas, donde se incluyeron a los recién nacidos ingresados.

La estrategia proactiva diseñada a raíz de los estudios del doctor W. Edwards Deming fue “Plan, hacer, evaluar, acción”.

Donde primero se realizaría una identificación del problema de las UPP pediátricas, se marcarían objetivos medibles, se desarrollarían nuevos procesos para alcanzar los objetivos y por último se diseñaría el plan de acción.

Para conseguirlo también tuvieron que crear un Equipo de Trabajo llamado “Skin Integrity Taskforce/Pressure Ulcer Prevention (SIT PUP)”. Este grupo de profesionales estaba formado por múltiples profesionales, desde la enfermera (como pieza clave), pasando por los pediatras y los cirujanos plásticos.

Cabe destacar que este estudio nos habla de una estrategia implementada desde el 2009 hasta 2014. En donde no solo entra la realización de estudios epidemiológicos, si no también la adquisición de nuevos materiales preventivos (cabe destacar las nuevas SEMP fluidificadas estáticas -foto-, y el uso de apósitos para redistribuir presión en las traqueostomías) para todos los niños que los necesitaran, así como de acciones de formación (para usar bien los nuevos materiales preventivos adquiridos, así como a saber evaluar el riesgo de los niños) a todas y todos los profesionales implicados en el cuidado de los niños y niñas ingresados.

Los resultados son claros, existiendo una reducción significativa de UPP de 3,3 por 1000 pacientes-día (2010) hasta 1,7 UPP por cada 1000 pacientes-día (2014). Si nos fijáramos en la gravedad también observaríamos esta reducción, tras la implementación de la estrategia preventiva.

Si quieres saber más sobre este estudio solo debes seguir el enlace y tener permisos de descarga:

Peterson J, Adlard K, Walti BI, Hayakawa J, McClean E, Feidner SC. Clinical Nurse Specialist Collaboration to Recognize, Prevent, and Treat Pediatric Pressure Ulcers. Clinical nurse specialist CNS. 2015 Sep-Oct;29(5):276-82. PubMed PMID: 26258836. Epub 2015/08/11. eng.

Pablo García-Molina

Editor UPPPEDIATRIA.org

Apósito inteligente que ayuda a prevenir úlceras por presión.

 

Esta es una de esas noticias que rayan entre la sorpresa, la incredulidad y la esperanza.

Avances tecnológicos, que lejos de despertar nuestros miedos y reservas profesionales, deben incentivar nuestra curiosidad y abrir nuestra mente a que las cosas van a cambiar a mejor.

Cualquier avance que facilite o mejore la administración de cuidados de enfermería debe ser asumido por nuestra profesión, para desarrollarlo, mejorarlo y hacerlo parte de nuestro día a día.

Este es el caso de este trabajo de los ingenieros de la Universidad de California, en Berkeley, que están desarrollando un tipo de apósito inteligente para prevenir las úlceras por presión (UPP).

Está basado en un tipo de “material flexible e inteligente” que permite detectar daños en la piel, incluso, antes de que estos sean visibles al ojo humano. smartbandage410

Cuando aplicamos ciertos tratamientos, como la ventilación mecánica no invasiva (VMNI) en neonatos, ya estamos alerta para evitar la aparición de UPP. Pero cuando la úlcera se encuentra en su categoría más inicial, un dispositivo como este, tiene el objetivo de ayudarnos para poder efectuar una intervención temprana.

Las úlceras por presión son un problema de salud que es abordado en gran medida por los profesionales de enfermería y que afecta a personas mayores, pero también a otros grupos de edad más jóvenes como aquellos con lesiones medulares o, en el caso que aborda la temática de este blog, en niños y neonatos.

Si una imagen vale mas que mil palabras, el visionado del vídeo que ilustra este post quizás os aclare un poco mas de que estamos hablando exactamente.

Si vuestro nivel de inglés es el “typical spanish” usad la opción de subtítulos de youtube (está en la rueda dentada de la esquina inferior derecha del vídeo), también están en inglés pero facilita bastante la tarea de comprensión, y no se nos caen los anillos por usarlo 😉

Podéis ampliar información en estos enlaces:

La mayoría de las UPP en pediatría se deben al uso de dispositivos clínicos.

Prevención de úlceras por presión en neonatos por cPAP.

Vendaje inteligente para prevenir úlceras por presión.

“Smart bandage” detects bedsores before they are visible to doctors.

EFRI BioFlex: Flexible Resorbable Organic and Nanomaterial Therapeutic Systems (FRONTS)

 

Prevención de Úlceras por Presión en neonatos por cPAP

cpap

Son muchas las compañeras que pretenden averiguar una fórmula mágica para prevenir las úlceras por presión (UPP) o deformidades relacionadas con la presencia de la Ventilación Mecánica No Invasiva (comúnmente conocida como cPAP o VMNI).

Este dispositivo terapéutico genera una serie de UPP en tabique nasal, columela o aletas nasales. Pero también las cinchas de sujeción provocan UPP en orejas o incluso en frente (las tubuladuras de la VMNI).

Las medidas de prevención son varias pero muy pocas con una evidencia suficiente como para poder realizar recomendaciones globales.

Dispositivos terapéuticos Intervención
VMNI: uso de interfaz.
  1. Retirar cuando se pueda el tratamiento.
  2. Aplicar apósito, dispositivo de gel o poliuretano que redistribuya la presión.
  3. Dejar un descanso de media hora entre las 4 a 6 horas de tratamiento.
  4. Alternar interfaz binasal  con la máscara nasal.

Esta tabla procedente de la GPC de la Comunidad Valenciana del 2012, pretende aunar las principales prácticas con evidencia de baja a moderada.

En la actualidad existen otras vías abiertas que necesitan de nuevos estudios experimentales o ensayos clínicos que demuestren realmente su efectividad. Entre las mismas encontramos:

1. Aplicación de ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) en zonas de presión cada 8 horas.

2. Masaje leve en zonas presionadas en el momento de manipulación.

3. Pasar cuanto antes, o alternar, a una terapia de Oxigenoterapia de Alto Flujo para evitar la presión continuada.

4. Aplicación de apósitos con capacidad de redistribución de la presión.

Y es en este último punto donde hacemos mayor hincapié.

A pesar de la práctica habitual de aplicar apósitos de hidrocoloide extrafino en las zonas de presión, las UPP siguen apareciendo con virulencia. Y este es el motivo por el que podríamos desaconsejar su uso de forma coninuada en piel sana expuesta a presión.

Sería preferible utilizar apósitos de poliuretano finos con una base de silicona (baja adhesividad) y que gestionen la humedad de la zona de forma más efectiva.

Desde las búsquedas de UPPPEDIATRIA.org exponemos un ejemplo en forma de póster de un tipo de apósito que realmente podría ser más útiles que los hidrocoloides. Ahora bien, esto no deja de ser una recomendación MUY BAJA, apoyada en la opinión de expertos.

 

La prevención con espumas de poliuretano pueden ser más efectivas que el uso de un apósito hidrocoloide extrafino.

La prevención con espumas de poliuretano pueden ser más efectivas que el uso de un apósito hidrocoloide extrafino.

¿Sabes alguna otra forma de prevención de UPP relacionadas con la VMNI o cPAP?

Ayúdanos a mejorar la práctica clínica en neonatología. Tu opinión y experiencia cuenta…

Foto portada: hudsonthego/Flickr

Breve historia de las UPP en pediatría

Formación Colegio Enfermería Castellón

Autor: Pablo García Molina (NR, MSN, PhD candidate)

Las úlceras por presión (UPP) siempre se han considerado un evento adverso relacionado con la etapa adulta y la vejez.

Sin embargo, desde la aplicación de técnicas de terapia intensiva (Extracorporeal Membrane Oxygenation, High Frequency Oscillatory Ventilation, etc.) en población pediátrica (1-3) a los niños de cualquier edad, las UPP han sido un afecto adverso que les ha acompañado (4).

Pero, no solo los niños ingresados en unidades de cuidados intensivos pediátricos o neonatales (UCIP y UCIN) están en riesgo de padecer UPP, también los niños con enfermedades neurológicas o discapacitantes (mielingocele, miopatías congénitas, etc.) que implican largos periodos de inmovilidad o de posiciones forzadas -atendidos generalmente en su domicilio- pueden padecer este efecto adverso (5, 6).

En las unidades críticas la aplicación de las diferentes terapias intensivas exige en muchas ocasiones que los niños permanezcan inmóviles.

Para ello es necesaria, frecuentemente, la administración de sedación en perfusión continua y de relajantes neuromusculares (4, 7). La administración de esta medicación (o la presencia de ciertas enfermedades neuromusculares) hace que el niño permanezca inmóvil e insensible al dolor provocado por la compresión prolongada de los tejidos entre la piel y un plano duro. Este plano duro puede ser una prominencia ósea, una superficie de descanso o un dispositivo diagnóstico o terapéutico (8-10).

No podemos olvidar mencionar otros factores de riesgo como son:

  • la desnutrición (11).
  • la ventilación mecánica durante más de 7 días (4).
  • procesos de hipotensión e hipoxemia tras cirugía.
  • el contexto general del paciente crítico (12) y el riesgo de mortalidad (13) entre otros.

Pero, el factor de riesgo que más ha influido en el retraso de la toma de consciencia de las UPP en pediatría, tal y como refirió Storm en 1999, es:

la invisibilidad de este efecto adverso por parte de los profesionales sanitarios (14).

Los factores antes mencionados y la falta de provisión de recursos preventivos diseñados, específicamente diseñados para pediatría, han provocado que la frecuencia de las UPP en pediatría en nuestro país, sea más elevada en comparación con la epidemiología internacional.

Bibliografía Artículo 1.

1. Zollo MB, Gostisha ML, Berens RJ, Schmidt JE, Weigle CG. Altered skin integrity in children admitted to a pediatric intensive care unit. Journal of Nursing Care Quality. 1996;11(2):62-7. doi: 10.1097/00001786-199612000-00010.

2. Neideg JR, Kleiber C, Oppliger RA. Risk factors associated with pressure ulceres in pediatric patient following open-heart surgery. Progress in Cardiovascular Nursing. 1989;4(3):99-106.

3. Schmitd JE, Berens RJ, Zollo MB, Weisner M, Weigle CG. Skin Breakdown in children and high frequency oscillatory ventilation. Archives of Disease in Chilhood. 1998;79:1565-9.

4. Curley MA, Quigley SM, Lin M. Pressure ulcers in pediatric intensive care: incidence and associated factors. Pediatric Critical Care Medicine. 2003;4(3):284-90. Epub 2003/07/02. doi: 10.1097/01.pcc.0000075559.55920.36.

5. Okamoto GA, Lamers JV, Shurtleff DB. Skin breakdown in patients with mielomeningocele. Archives Physical Medical Rehabilitation. 1983;64:20-3.

6. Pallija G, Mondozzi M, Adele A. Skin Care of the Pediatric Patient. Journal of Pediatric Nursing. 1999;14(2):80-7. doi: 10.1016/s0882-5963(99)80041-4.

7. Aube N, Delaitre C, Jarreau PH. Peau: Soins d’hygiéne et techniques de surveillance par voie cutanée en reanimation neonatal. Journal de Gynécologie, Obstétrique et biologie de la reproduction. 2005;34(1):79-83.

8. Willock J, Harris C, Harrison J, Poole C. Identifying the caracteristics of children with pressure ulcers. Nursing Times [Internet]. 2005; 101(11):[40-3]. Disponible en: http://www.nursingtimes.net/.

9. Lund CH, Osborne JW, Kuller J, Lane AT, Lott JW, Raine DA. Neonatal skin care: clinical outcomes of the AWHONN/NANN evidence-based clinical practice guideline. Association of Women’s Health, Obstetric and Neonatal Nurses and the National Association of Neonatal Nurses. Journal of obstetric, gynecologic, and neonatal nursing : JOGNN / NAACOG. 2001;30(1):41-51. doi: 10.1111/j.1552-6909.2001.tb01520.x.

10. Waterlow JA. Pressure Sore Risk Assessment in Children. Pediatric Nursing. 1997;9(6):21-4.

11. Nilesh M, Mehta C. Clinical Guidelines: NUtrition support of the critivally ill child. Journal Parenteral Enteral Nutrition. 2009;33:260.

12. Gershan L, Esterly N. Scarring alopecia in neonates as a consequence of hypoxaemia-hypoperfusion. Archives of Disease in Chilhood. 1993;68:591-3. doi: 10.1136/adc.68.5_Spec_No.591.

13. Schindler CA, Mikhailov TA, Fisher K, Lukasiewicz G, Kuhn EM, Duncan L. Skin Integrity In Critically Ill and Injured Children. American Journal of Critical Care. 2007;16(6):568-74.

14. Storm K, Jensen TL. Skin care of preterm infants: strategies to minimize potential damage. Journal of Neonatal Nursing. 1999;5(2):13-5.

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