UPP Pediatría

Category Archives: Seguridad clínica

En la V Jornada Mundial de prevención de UPP también se hablará de pediatría y neonatología

poster-dia-upp1-pdfCuando desde el grupo científico damos noticias, siempre hay alguna que nos gusta mas comunicar. Y este es el caso, ya que, poco a poco nos vamos acercando a una de las fechas más importantes en el calendario del grupo científico como es la 5ªJornada Mundial  de Prevención de Úlceras por Presión.

Este año, el Hospital Universitari de Son Espases (Mallorca, España) es uno de los encargados de realizar un evento científico donde ha dado cabida a la Prevención de UPP en Pediatría y Neonatología.

Este evento se celebrará el día 18 de Noviembre del 2016, organizado por la «Consulta de Enfermería de Úlceras y Heridas» y coordinado por el área de I+D+i del mismo Hospital, tiene su máximo exponente en la presidenta de la Jornada Mundial M. Concepción Rodríguez Cancio (Presidenta de Honor del GNEAUPP), alma de esta jornada y  de otros eventos científicos o de divulgación.

Esta 5ª Jornada Mundial contará con la inestimable participación de un gran elenco de profesionales sanitarios dedicados a la prevención de las UPP. Incluso, y gracias al empuje y fuerza demostrada por la presidenta de la Jornada, este año en el evento se hablará específicamente sobre la prevención de UPP en pediatría y neonatología, siendo un miembro de nuestro grupo quien participe con una ponencia, tal y como podéis ver en el díptico de la Jornada.

 

Dr. Pablo García-Molina

Editor upppediatria.org

Estudios de úlceras por presión. ¿Incluimos a niños y neonatos?

En la gran mayoría de estudios epidemiológicos sobre úlceras por presión nosocomiales, los investigadores no han incluido ni a los neonatos ni a los niños ingresados, así como tampoco a las personas ingresadas en psiquiatría u obstetricia.

En la mayoría de ocasiones estar ingresados en estas unidades se considera como un criterio de exclusión del estudio. Los motivos de esta separación no suelen ser explicados y si lo son, normalmente, se debe a que se identifica a esta población como poco susceptible de padecer alguna UPP.

Este tipo de visión es precisamente contra la que este grupo científico se posiciona. Es decir, en la actualidad sabemos que la población pediátrica sí tiene riesgo y padece UPP cuando están ingresados, e incluso con una mayor prevalencia que en alguna unidad de adultos.

Por este motivo llama la atención un estudio -aceptado en Febrero del 2016 en la revista «International Journal of Nursing Studies»– publicado en una de las principales revistas de enfermería, que sí ha decidido incluir a la población pediátrica de todas las edades en los cortes de prevalencia mensuales.

El estudio se titula «Measuring hospital-acquired pressure injuries: a surveillance programme for monitoring performance improvement and estimating annual prevalence». Sus autores Andrew Jull, Elaine McCall, Matt Chappell y Sam Tobin realizaron el estudio de evolución histórica de prevalencias entre 2012 y 2015.

En este periodo de 3 años observaron 770 UPP en todas las edades, de las cuáles 115 (15%) se produjeron en la población pediátrica. A pesar de que la muestra en pediatría estuvo sobreestimada (como refieren en sus limitaciones), es una cifra lo suficientemente alarmante para pensar que la población pediátrica debería estar incluida de forma sistemática en todos los estudios de prevalencia de los hospitales. Como también demuestra la evolución de las cifras de prevalencia por edades. De este modo, casi 2 niños (entre 0 y 14 años) de cada 10 niños presentaron, al menos una UPP (de cualquier categoría). Cifra superior a las encontrada en la población entre 15 y 44 años, que solo presentaron 1 persona de cada 10 ingresadas. En el artículo se puede observar una gráfica donde se representa claramente esta tendencia: los extremos de edad son los que más UPP padecen (neonatos, niños pequeños y ancianos).

UPP categoría IV en zona parietal de neonato ingresado en UCIN.

UPP categoría IV en zona parietal de neonato ingresado en UCIN. Autor: Dr. Pablo García-Molina (Creative Commons3.0)

 

Por tanto, y a la luz de este estudio, podemos afirmar que es necesario que la población pediátrica sea incluida en los estudios epidemiológicos sobre UPP nosocomiales. Las Comisiones de UPP de los hospitales deberían reconocer este hecho e incluirlos en su estudio, así como incluir también a un profesional de pediatría (enfermera especialista en pediatría por ejemplo) dentro de su organigrama.

Solo a través de estos estudios epidemiológicos y la inclusión de profesionales sanitarios de pediatría dentro de las Comisiones o grupos de UPP hospitalarios se podrá atajar uno de los problemas invisibles que afectan a los niños ingresados, las UPP nosocomiales.

Dr. Pablo García-Molina

Autor del post/Editor UPPPEDIATRIA.org

Jose Antonio León Mangado

Revisor del post/Editor UPPPEDIATRIA.org

 

 

Manejo de heridas por extravasación de nutrición parenteral en neonatos

Resulta cuando menos curioso que, incluso con el aumento de publicaciones en  la literatura científica, todavía encontramos «nuevas formas» de manejo de las extravasaciones en neonatología, sin suficiente base de evidencia.

En las redes sociales, por ejemplo,  podemos observar que se comparten diferentes casos clínicos y tipos de cura de las heridas en pediatría, pero cuando hablamos de lesiones iatrogénicas en neonatos la frecuencia de aparición disminuye drásticamente.

¿Por qué sucede esto?

Posiblemente porque no tengamos todavía la forma más idónea de curar, o al menos una que sea objetivamente efectiva. Ente las causas, encontramos el dilema bioético de sobreponer la protección de los derechos del menor por encima del interés de lo que se investigue.

Debido a ello los, «cada maestrillo tiene su librillo», «el a mi me funciona» o «lo de fuera y en inglés parece mejor» se imponen a los estudios científicos rigurosos, de calado, de consenso y cuyos resultados podemos aplicar a la práctica diaria con fiabilidad.

Catéter venoso en pie de neonato hospitalizado. Autor Pablo Carcía-Molina  -CC-

Catéter venoso en pie de neonato hospitalizado. Autor Pablo Carcía-Molina -CC-

Por tanto, en el peor de los casos, la cura se adapta a la forma de proceder que se usa con la población adulta, sin tener pruebas previas de efectividad en neonatos.

En relación a este efecto adverso hospitalario recientemente se ha publicado un estudio, que ya ha sido compartido a través de las redes sociales (Gracias Mariana y Diego), y que en esta entrada pretendemos describir, desmenuzando los puntos más importantes.

Pero en primer lugar comenzaremos, por un estudio de investigación publicado en la revista WOUNDS en este mismo año 2016.

El análisis del mismo nos servirá para confrortarlo con publicaciones anteriores en este mismo blog y el estudio citado de Miguel García Fernández y Natalia Marin Huarte

Para ello debemos nombrar primero a los autores Kun-Yong Sung y Sang-Yeul Lee, ambos médicos  (y el segundo doctor) en el Hospital Nacional Universitario Kangwon en Corea el Sur y para realizar el mismo partieron de una ayuda de financiación del propio hospital.

El objetivo del estudio era observar y describir el efecto de una nueva forma de manejar los casos de neonatos que han sufrido una extravasación por nutrición parenteral.

Para ello durante 4 años recogieron información de 12 casos clínicos. Pueden imaginarse que el estudio no tuvo suficiente potencia estadística como para poder decir que es el método de elección definitivo. Sin embargo, sí informaron de buenos resultados con la aplicación de una terapia «nueva». Y decimos nueva entre comillas porque el uso de esta palabra no parece la más afortunada.

Como mucho podríamos decir, que se trata de una nueva técnica adaptada de las anteriores.  Por tanto, a pesar de la buena intención de los autores en su estudio y su conclusión de que esa «nueva técnica» puede evitas una cirugía, ya que dicen que es lo más habitual en su país, hemos de analizar con cautela los resultados que nos presentan.

Hace unos meses publicamos una entrada donde hablábamos sobre algunas de las técnicas en el manejo de las extravasaciones en neonatos. Tras leerla observaréis ciertas similitudes entre esta «nueva técnica coreana» y algunas de las reflejadas en el post.

Una vez aclarados estos aspectos, sin ánimo de alargar en demasía esta entrada, describiremos qué proponen los autores para que el lector/a pueda valorar su idoneidad. El método consta de tres fases claras:

  1. Extracción de líquido extravasado.

    • Valoración antes de las 24 horas.
    • Punción repetida de la zona edematizada con una hoja bisturí del número 11.
    • Desbridamiento del tejido necrótico delimitado con hoja de bisturí del nº 15.
  2. Colocación de apósito hidrocoloide.

    • Colocación de apósito hidrocoloide  extrafino en la herida.
    • Cambio de primer apósito las 6 primeras horas.
    • Siguientes cambios cada vez que se sature el apósito hasta cierre de la herida.
  3. Manejo de la cicatriz

    • Aplicación de un gel -para las cicatrices- en zona durante 3 meses para remodelación final.

Los autores describieron que con esta técnica algunos neonatos tardaron hasta 47 días en cicatrizar la herida producida por la extravasación. Siendo 8 días el que menos tardó (diferencia de gravedad).

Los autores sí reportaron una mejoría cualitativa en la funcionalidad de la extremidad (todas se produjeron en brazos y pies). Sin embargo, no aportan pruebas objetivas que nos permitan aseverar que lo que dicen sea cierto. Por ejemplo, ellos suponen que ante una zona con heridas producidas por los pinchazos, el hidrocoloide se muestra como una buena opción, suponemos que por ser transparente, pero obvian otras opciones que podrían ser mejores por la capacidad de absorción del exudado inicial que se le supone a la herida

Como ejemplos, hablamos de apósitos de espuma de poliuretano o de fibras de hidrocoloide. Esto permitiría no tener que revisar a las 6 horas el apósito si éste esta saturado, algo que puede ser lo más habitual si existía edema en la zona extravasada. Gracias a ellos alargaremos los periodos de cambio de apósito (menos molestias para el neonato).

Tampoco habla de proteger la piel perilesional con algún tipo de producto barrera. El apósito hidrocoloide, ante elevado exudado, puede producir una maceración de la piel perilesional. Por este, motivo podría ser conveniente colocar algún spray de poliacrilato que estuviera homologado para recién nacidos.

Más allá de las críticas a las conclusiones del artículo, decir que nos parece  un excelente ejemplo de cómo debemos seguir innovando para poder ofertar los mejores cuidados a los recién nacidos. Por lo que animo a que estudios de este tipo, con ese atrevimiento-, se sigan desarrollando y publicando.

El único modo de progresar es visibilizar e investigar.

En la misma línea, queremos hablaros de una presentación, en formato Prezi, que nos parece una excelente forma de sintetizar las principales formas de manejar las extravasaciones de medicación y nutrición parenteral en el neonato, desde un punto de vista enfermero.

Un documento que nace de un protocolo interdisciplinar diseñado en el Hospital Universitario de La Paz (Madrid) sobre el manejo del neonato con una extravasación. Excelente documento de Miguel García Fernández y Natalia Marin Huarte que no podéis perderos.

ProtocoloPreziExtrava

Para terminar solo animaros a que comentéis esta entrada. La misma solo pretende exponer una serie de documentos que podrían ser de utilidad para el profesional dedicado al cuidado de las heridas en pediatría, pero específicamente en neonatología.

La pregunta es: ¿Si hubieras sabido esto, hubieras podido mejorar el cuidado de los neonatos con este tipo de heridas?

Pablo García-Molina

Autor/Editor UPPPEDIATRA.org

Jose Antonio León Mangado

Revisor del post/Editor UPPPEDIATRIA.org

¿Quien tiene la culpa en la aparición de efectos adversos en pediatría?

Comenzar una entrada de esta forma es toda una declaración de intenciones. Está claro que quien tiene la culpa no es otro que el propio sistema. Pero ¿de qué estamos hablando? El 29 de abril tuvo lugar la última jornada del V Congreso Internacional de Enfermería de la Infancia. en la misma, el tema estrella era la«Seguridad del Paciente» en la población pediátrica. En las conferencias y ponencias, el Comité Organizador y científico se proveyeron de suficientes ponentes expertos en sus diferentes especialidades.

Segundas_victimasEn la primera conferencia, la doctora Pérez habló sobre un proyecto de investigación dirigido a las segundas víctimas y terceras víctimas. Hablaremos en especial de las segundas víctimas. Se denomina así al profesional que se ve involucrado en un evento adverso (EA) inevitable y que queda traumatizado por esa experiencia. Este nuevo área de trabajo pretende, no solo desmitificar la culpa personal de un EA, si no que, además advierte que el profesional involucrado debe ser tratado como una víctima más. Por tanto, como nos recordó la dra. Pérez, no se trata de buscar culpables (ya nos culpamos nosotros suficiente) si no que se trata de ayudar a todas las víctimas (niño, profesional e institución) para reducir y evitar la aparición de nuevos EA. En la misma herramienta web del proyecto de investigación (donde hay que registrarse para utilizarla) también podemos encontrar vídeos demostrativos sobre cómo deben ser comunicadas la aparición de EA a los familiares o a la propia víctima, intentando enseñar qué actitudes no se deberían realizar.

P1030270

UPP categoría II en cuello. Foto: Pablo García-Molina CC

 

Esta herramienta es más fundamental cuando leemos la valoración realizada de una encuesta sobre la formación y recursos derivados a prevenir o atender a las segundas víctimas. Desde upppediatria.org recomendamos la lectura de su página web para darnos cuenta de la magnitud del problema. Solo dejaremos el dato de que más del 50% de los profesionales sanitarios se han visto involucrados en la aparición de un EA con consecuencias muy graves para la población atendida. Este dato y la metodología utilizada en la encuesta sugieren que todavía puede ser mayor el número de profesionales que hayan sido segundas víctimas.

Entre otros temas, también se trataron las relaciones laborales entre las diferentes disciplinas sanitarias. De la importancia del equipo, su concepto, clasificación e integración de los usuarios finales en el mismo. En nuestro caso hablaríamos del niño/ niña y su familia. Para alcanzar el objetivo de “Seguridad Total” como un Derecho del Niño Hospitalizado no basta con realizar intervenciones aisladas sobre algún EA, es necesario un cambio estructural de las políticas de salud de cada Servicio de Pediatría. Esto solo se puede conseguir a través del cambio de relaciones entre profesionales pasando de una relación de base jerárquica a una relación de base transdisciplinar. Es decir, donde enfermeras pediátricas, pediatras, auxiliares, celadores, farmacéuticos, fisioterapeutas, trabajadores sociales, psicólogas puedan consensuar la mejor estrategia de prevención de EA y promoción de la formación de cada agente de salud, incluyendo en su equipo al propio núcleo familiar (teniendo en cuenta su voluntad, capacidad de decisión y opinión).

Hasta ahora el método tradicional-jerárquico no realiza una prevención proactiva y consensuada entre los agentes implicados. Existe una figura que manda y otra que realiza la acción mandada sobre un “paciente”. Este método no ha sido sujeto a estudios sobre su efectividad. No ha demostrado su poca efectividad pero tan solo preguntémonos cómo se realiza la prevención de EA en nuestras unidades de pediatría y quién lidera la mejora de la Seguridad del “paciente”.

Las actuaciones sanitarias proactivas ya han demostrado su efectividad y son las basadas en la actuación de un equipo transdisciplinar donde no cabe el concepto «paciente», cabe el niño (familia) activo con derechos y obligaciones delante de su salud. Un ejemplo sería la introducción de los padres o cuidadores dentro de las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos o Neonatales (Puertas Abiertas). Gracias a este tipo de acciones, el núcleo familiar se transforma en un agente de salud que toma parte y entiende los riesgos de cada intervención.

por tanto y como respuesta a la pregunta lanzada como título de esta entrada, solo podemos seguir dando una respuesta. Si hay que culpar a alguien, ese alguien somos todos y por tanto la única forma de reducir la aparición de EA supone olvidarnos de las culpas y encontrar las mejores soluciones en trabajando de forma transdisciplinar.

Dr. Pablo García Molina

Editor upppediatria.org

Servicio de urgencias pediátricas y úlceras por presión. ¿Estamos locos?

El pasado 15 y 16 de abril del 2016 en Valencia se celebró la 21º Reunión de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas. En este magno evento se trataron múltiples problemáticas relacionadas con los niños y las patologías más comunes (y no tan comunes) que se dan en el servicio de urgencias.

Pero fue el 16 de abril, donde en  la «Mesa enfermería: Avances tecnológicos en los cuidados» se pudieron escuchar a los ponentes hablar sobre diferentes problemáticas que se encuentran en los servicios de urgencias y que por el momento parece que nos queda mucho por hacer.

Pero la entrada en esta Web está relacionada con las Úlceras por Presión en pediatría en el Servicio de Urgencias Pediátricas y como se abordó en la ponencia que pudieron escuchar las profesionales sanitarias que allí estuvieron presentes.

Juntar en la misma frase úlceras por presión (UPP), urgencias y pediatría para muchos puede resultar algo extraño.

Tradicionalmente relacionamos las UPP con personas adultas o ancianas, encamadas y de larga estancia. Sin embargo, sabemos que los niños pueden padecer UPP y que un gran porcentaje de ellas van a ser producidas por dispositivos diagnósticos o terapéuticos.

Pero, ¿en el servicio de urgencias pediátricas hay UPP? 

En esta ocasión centramos nuestra atención en un dispositivo muy aplicado en los servicios de urgencias y ponemos sobre la mesa la prevención de las UPP relacionadas con inmovilizaciones, en concreto con escayolas.

Se estima que 15 de cada 100 niños que escayolamos van a sufrir una UPP (Illgen et al., 1998; Lubichy et al., 2003). Los yesos sintéticos son los que más presión van a generar sobre los tejidos (Marson & Keenan 1993, Mohler et al. 1996, Davids et al. 1997). Y que la mayoría de las lesiones se van a producir en los primeros días de llevar una inmovilización (Forni C, 2009).

UPP categoría III en talón producida por escayola. Imagen Pablo García-Molina, CC

UPP categoría III en talón producida por escayola colocada en servicio de urgencias. Imagen Pablo García-Molina, CC

¿Cómo valorar el riesgo de UPP por escayola?

Para determinar qué riesgo tiene nuestro pequeño paciente de generar una UPP podemos utilizar escalas de riesgo validadas para este fin (Braden Q, NSRAS, Glamorgan). Si añadimos a colocar una escayola factores como estar en tratamiento neoplásico, presentar lesiones en la piel antes de colocar la inmovilización o presentar algún problema (picor, irritación, dolor) tras la aplicación de la escayola, podemos afirmar que el niño o niña se encuentra en un riesgo estadísticamente significativo de presentar una UPP. (Forni C, 2009).

Y entonces, ¿Cómo podemos prevenirlas?

Si revisamos la bibliografía científica, podemos encontrar intervenciones encaminadas a reducir la incidencia de UPP relacionadas con las escayolas. Aplicar apósitos de espuma de poliuretano en las zonas de riesgo antes de colocar una escayola demostró ser una intervención que redujo significativamente la aparición de este tipo de lesiones (Forni C, 2010). Para pacientes que van a permanecer encamados tras la aplicación de la escayola, puede resultar interesante aplicar una férula rígida externa que deje al aire el talón para reducir la presión de apoyo (Raymond Y, 2013).

Y a nivel estratégico institucional, ¿podemos hacer algo?

También se pueden llevar a cabo intervenciones estratégicas a nivel institucional que reduzcan la aparición de UPP. Facilitar al niño/familia un dosier informativo que contenga los cuidados de la escayola, así como los signos y síntomas que deben hacer que el portador de la misma contacte con el equipo de salud para su revisión. Esta simple intervención puede facilitar la detección de lesiones en categorías iniciales (Tovey P, 2014). Identificar de forma llamativa (como una cinta adhesiva roja) las inmovilizaciones de aquellas personas en alto riesgo de generar UPP, facilita a los diferentes equipos de salud encargados de su atención, extremar las medidas preventivas en el paciente (El personal de Warrington Halton y hospitales NHS Foundation Trust, 2015)

Estamos seguros que muchos de los que estáis leyendo esta entrada se os ocurren o realizáis intervenciones que pueden ser muy interesantes a la hora de prevenir las UPP relacionadas con las escayolas. Animaros a investigar, a publicar y a compartir con el resto de la comunidad científica y profesional vuestras experiencias. Seguro que entre todos podemos lograr un 0% UPP.

Evelin Balaguer-López

Editora upppediatria.org

RSS UPP Pediatría

Suscríbete a UPP Pediatría

GNEAUPP

Archivos

octubre 2021
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Categorías