UPP Pediatría

Category Archives: Seguridad clínica

Análisis de las UPP en pediatría como indicador de calidad enfermera en los hospitales de Estados Unidos de América

Este año parece que nos hemos puesto las pilas con los estudios de prevalencia e incidencia de UPP en pediatría y neonatología. Ahora son las doctoras Ivy Razmus y Sandra Bergquist-Beringer quienes han realizado un análisis completo de la frecuencia de evaluación de riesgo de úlcera de presión en pacientes pediátricos y el uso de medidas preventivas de úlceras de presión en general, según el tipo de unidad de hospitalización.

Realizaron para ello un análisis descriptivo retrospectivo secundario de datos presentados a la Base de datos Nacional de Indicadores de Calidad de Enfermería (NDNQI®) 3 de los 4 trimestres de 2012. Los datos pertinentes fueron extraídos de la información sobre el riesgo de úlcera por presión de 271 hospitales en los Estados Unidos de América. Estos incluyeron la valoración del riesgo de úlcera por presión en el ingreso así como el tiempo transcurrido desde la última evaluación del riesgo de úlcera por presión.

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Fuente: De Dbenbenn, Zscout370, Jacobolus, Indolences, Technion. commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=318418

Por su parte, los datos extraídos sobre la prevención de úlceras por presión incluyeron la evaluación de la piel, el uso de la superficie de redistribución de la presión (SEMP), el reposicionamiento rutinario, el apoyo nutricional y el manejo de la humedad.

La muestra incluyó a 39 .984 pacientes desde el nacimiento hasta los 18 años de edad en 678 unidades de cuidados intensivos pediátricos (pediatría general, unidades de cuidados intensivos pediátricos, unidades de cuidados intensivos neonatales, unidades pediátricas de rehabilitación y unidades de rehabilitación pediátrica).

Los datos que nos adelantan en el resumen de su estudio «Pressure Injury Prevalence and the Rate of Hospital-Acquired Pressure Injury Among Pediatric Patients in Acute Care», establecen una prevalencia de UPP del 1,1%. Las tasas de UPP fueron más altas entre los niños de 9 a 18 años (1,6%) y de 5 a 8 años (1,4%) y las más bajas entre los pacientes de 1 a 30 días de edad (0,72%). Por tipo de unidad, la prevalencia de UPP fue más alta entre los pacientes en unidades de cuidados críticas, siendo menor en cuidados intermedios. Más de la mitad de las UPP fueron categoría I o II, siendo el resto lesiones profundas y lesiones no estadiables.

Además las mismas autoras en este mismo año 2017 también han publicado parte del análisis del mismo estudio en otra revista. El estudio titulado «Pressure Ulcer Risk and Prevention Practices in Pediatric Patients: A Secondary Analysis of Data from the National Database of Nursing Quality Indicators®» analiza las intervenciones preventivas más utilizadas en la población pediátrica. Las autoras nos informan de que el uso de las EVRUPP cada vez es más frecuente entre las enfermeras de pediatría y neonatología, sin embargo el uso de las escalas no se acompaña de la asignación de materiales o intervenciones de prevención.

Ambos artículos mantienen el sesgo principal de ser un diseño retrospectivo, por lo que sus resultados siempre deben estar sujetos a una interpretación meticulosa, no pudiendo generalizar sus resultados. No sabemos si todos los profesionales de enfermería registraron todas las UPP existentes en los niños y niñas ingresados en sus hospitales. Sin embargo, gracias a este tipo de estudios podemos realizar comparaciones entre estudios con el mismo diseño. Para ello sería necesario generar un Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD) donde aparecieran las UPP como una complicación en el ingreso de los pacientes pediátricos y neonatales, tal y como lo presenta el NDNQI®.

Lecturas recomendadas:

El cuidado pediátrico en la Guía de Práctica Clínica EPUAP, NPUAP y PPPIA.

Estudios de úlceras por presión. ¿Incluimos a niños y neonatos?

Dr. Pablo García Molina
Autor del post y editor upppediatria.org
D. Jose Antonio León Mangado
Revisor del post y editor upppediatria.org

 

 

Estudio en México de prevalencia de úlceras por presión en pediatría y neonatología

Seguimos de enhorabuena en la investigación descriptiva de úlceras por presión en el niño y neonato.

Esta vez el estudio con el título «Prevalencia de úlceras por presión en un hospital de tercer nivel, en México DF»publicado en 2017 en Gerokomos, se ha realizado en México por los autores: J. Eduardo Barrera Arenas, M.A del Carmen Pedraza Castañeda, Guillermina Pérez Jiménez, Pablo Hernández Jiménez, Jonathan Arturo Reyes Rodríguez y María Patricia Padilla Zárate.

El estudio tuvo lugar en 2014 en un mismo hospital en México DF (con 939 camas censables y 238 no censables) sobre una población de 767 casos.

El estudio de prevalencia se realizó en la población adulta, en niños y en neonatos. Sin embargo nos centraremos en las dos últimas franjas de edad intentando mostrar los principales resultados.

UPP categoría II en niño ingresado en UCIP. Autor: Pablo García-Molina.

 

Los autores reportaron una prevalencia de úlceras por presión (UPP) en la población neonatal (0 a 28 días de vida) de 10,1% (IC 95% 03-17) en 69 neonatos. Es decir, 1 de cada 10 neonatos padecieron al menos una UPP.
Por su parte en la edad pediátrica (28 días a 17 años) se observó una prevalencia del 10,8% (IC95% 0-21) sobre 37 individuos. Al igual que en la franja de edad anterior, 1 de cada 10 niños/as sufrían al menos una UPP.
La clasificación del riesgo de UPP se realizó basándose en la escala Braden y Braden Q. Los autores utilizaron la escala Braden Q para población menor de 5 años. Observaron que entre los niños que tenían riesgo de UPP (10 con una puntuación de ≤ 16 puntos) solo 4 desarrollaron al menos una UPP. Mientras que entre los que no fueron catalogados con riesgo (66 niños con >16 puntos), cuatro desarrollaron al menos una UPP.
Desde el grupo científico upppediatria.org hemos demandado estudios con este diseño donde se tenga en cuenta a la población pediátrica en los estudios epidemiológicos de UPP. Puedes leer mas sobre ese tema aquí.
Hasta hace unos años este tipo de estudios brillaban por su ausencia. Ahora cada vez más observamos que desde las instituciones sanitarias la presencia de UPP en la población pediátrica es menos invisible. Por lo que agradecemos a los autores de este estudio el gran trabajo realizado y animamos a nuevos equipos de investigación a que tengan en cuenta a la población pediátrica y neonatal.

Sin embargo, y en nuestro afán de intentar analizar los estudios sobre UPP en pediatría debemos nombrar algunos puntos de mejora para próximas investigadoras. Como limitación importante del estudio observamos que la escala de riesgo utilizada se basa en una asignación libre sin evidencia científica de la edad de aplicación. Utilizan la versión de la Braden Q para los menores de 5 años. Una asignación que deja fuera de la misma a los niños entre 5 y 14 años que se encuentren ingresados en unidades pediátricas.

Para este estudio podrían haber utilizado la escala Braden Q para niños entre 1 mes y 14 años y la escala e-NSRAS para los menores de un mes. Las autoras que crearon la escala Braden Q hablaban de que la misma podría ser usada en pediatría desde 21 días a 8 años. Pero en España, en el estudio realizado por un equipo de investigación (investigadora principal Cristina Quesada) en 4 hospitales del País Vasco se observó que la escala era válida para niños entre 1 mes y 14 años.

A su vez la población neonatal debería ser valorada con la escala e-NSRAS, cuyos resultados primarios fueron publicados ya en 2012 (investigador principal Pablo García). Y donde participaron 8 hospitales de toda España.

Lecturas relacionas:

¿Braden Q o Glamorgan? ¿Qué escala prefieres?

Un estudio sobre epidemiología de UPP en pediatría, gana el primer premio al mejor póster.

Prevención de Úlceras por Presión en neonatos por cPAP

 

 Dr Pablo García-Molina
Autor post y editor upppediatria.org
Jose Antonio León Mangado
Cristina Quesada Ramos
Revisores post y editores upppediatria.org

 

¿Es seguro usar apósitos de miel para curar heridas en neonatos? Información para navegantes.

Empezamos el año 2017 con un poco de retraso, pero con las pilas cargadas. Seguimos trabajando para poder informar sobre los acontecimientos más relevantes sobre el cuidado de los niños/as en riesgo de padecer heridas o que ya las padecen.

Como no podía ser de otra forma, empezamos hablando de uno de los temas más candentes…

¿Usamos los apósitos de miel en la población más vulnerable?

No haremos un recorrido por la historia y usos de la miel en las heridas, pues sabemos que nuestros lectores ya llevan tiempo leyendo sobre este tema. Cada uno de nosotros utilizamos los productos sanitarios de miel según el alcance que podamos tener a los mismos. En general, los productos de miel son soluciones saturadas de azúcar derivada del néctar y modificado por las abejas. La miel tiene características que le proveen la habilidad de desbridar de forma efectiva heridas con carga desvitalizada. Pero es sobretodo la miel de Maluka la utilizada para fabricar dichos productos sanitarios. Esta miel -Leptospermum honey (ALH)- procede del polen y néctar del árbol del Leptospermum, árbol nativo de las Islas Rim del Pacífico así como de Nueva Zelanda y Australia. Esta miel contiene de forma única el methylglyoxal y dependiendo de su concentración podemos graduar su actividad sobre las heridas.

La miel comestible que se vende en supermercados no cumple los requisitos para ser usada en heridas. Solo la miel de Maluka ha demostrado su eficacia.

Nuestro interés sobre este tema es debido a la publicación de un caso clínico relacionado con el uso de estos productos con miel en la población neonatal.  El estudio «Flaccid paralysis in an infant associated with a dirty wound and application of honey» publicado en diciembre del 2016 en Open Access por Charlotte Jane Joseph, Teik Beng Khoo y Keng Yee Lee en la revista BMJ Case Rep, nos informa sobre un efecto adverso relacionado con el uso del producto con miel.

La miel del árbol de Maluka. Autor Imagen: Pablo Garcia-Molina.

La miel del árbol de Leptospernum (Maluka). Autor Imagen: Pablo Garcia-Molina.


Seguro que todos hemos oído hablar sobre el riesgo de botulismo relacionado con la miel. El primer caso en pediatría se reportó en California (Estados Unidos de América) en 1976. El botulismo infantil ocurre cuando las esporas de Clostridium botulinum se convierten en en neurotoxinas botulínicas dentro del torrente sanguíneo. Para ello los productos de miel deben tener presentes esas esporas. Y este es un factor esencial para poder entender el caso clínico -que a continuación explicaremos-, según la opinión del autor de este post.

En la población neonatal debemos vigilar de forma exhaustiva la aplicación de nuevos productos. Dr. García-Molina.

El neonato en cuestión tenía 36 semanas de EG con u peso al alta de 2,52 Kg. A los pocos días de ingreso (sospecha de sepsis) se da de alta y al 10º día de vida volvió a ingresar por fiebre y una úlcera en la zona del ombligo (en el artículo podéis ver la fotografía). Se le trató inicialmente con penicilina y cloxacilina de forma intravenosa. De forma tópica se decidió el uso de un apósito de miel. A los 30 días de vida la herida empeoró y fue necesario realizar desbridamiento quirúrgico por desarrollar una fascitis necrotizante.   Tras la operación se mantuvo intubado por mantener una hipotonía general y no tener reflejos. El equipo de salud diagnóstico el botulismo infantil basándose en las pruebas clínicas y su evolución, más allá de los cultivos de sangre negativos realizados. Una vez tratada la causa, el neonato mejoró en una semana (se extubó).

En este caso los autores dejan claras las sospechas sobre la seguridad de este tipo de apósitos en su contexto sanitario (Malasia). Es difícil pensar que el apósito utilizado estuviera contaminado desde el principio, es más plausible pensar que una vez abierto el apósito pudo contaminarse y luego infectar al neonato. A pesar de esta sospecha, los autores sí refieren que el botulismo no es una enfermedad habitual en su país, y por tanto podemos pensar que los autores dan a entender que el origen es la manipulación del propio apósito por parte de los profesionales sanitarios.

Niña en la granja. Autor: Pablo García-Molina

Niña en la granja. Autor: Pablo García-Molina


Más allá de dar la voz de alarma respecto a la seguridad clínica de estos apósitos, desde el grupo científico upppediatria.org queremos informar sobre la existencia de otros estudios que sí hablan sobre la seguridad de estos productos en pediatría. Así por ejemplo, el artículo «Safety and efficacy of active Leptospermum honey in neonatal and paediatric wound debridement» de la autora R. Amaya, publicado en el Journal of Wound Care en 2015, nos informa sobre un estudio retrospectivo multicéntrico realizado sobre 36 neonatos y 79 niños/as. Los individuos con heridas recibieron el tratamiento con un apósito de miel específico. No reportaron ningún efecto adverso y sí pudieron afirmar que más del 80% de los neonatos y niños cerraron completamente las heridas. La autora pudo afirmar que el uso de este apósito es seguro y efectivo en la curación de heridas en pediatría.

The results of this study support ALH as a safe and effective treatment option in this group of patients. R. Amaya

Ahora bien, más allá de las limitaciones metodológicas (estudios retrospectivos y casos clínicos aislados) de los estudios presentados y sus divergentes resultados, sí debemos hablar sobre el especial cuidado que tenemos que prestar a los niños con heridas a los cuales se les aplican nuevos tratamientos. No solo aquellos impregnados con algún tipo de antiséptico, si no también a aquellos que tienen cualquier otra sustancia a la cual el niño o neonato sea sensible. Por tanto, la recomendación para evitar estos efectos indeseables es que cada vez que iniciemos una cura con un tipo de apósito nuevo para la piel del niño o neonato, se debe revisar las primeras 24 horas.

Dr. Pablo García-Molina
Editor upppediatria.org
Jose Antonio León
Editor upppediatria.org

NI UN NIÑO MÁS CON UPP: ES UN DERECHO FUNDAMENTAL

Estamos en la cuenta atrás para laV Jornada Mundial de Prevención de UPP y desde el grupo upppediatria.org queremos seguir reivindicando la necesidad de aumentar la vigilancia sobre la aparición de UPP en niños y neonatos.  Poder estar seguros en los centros sanitarios es un derecho recogido en los Derechos del Niño Hospitalizado, así como aquellos que se encuentran en sus casas atendidos por sus cuidadores (habitualmente los padres y en particular las madres). A continuación se pueden leer dos de los artículos que sustentan la necesidad de proteger al menor de edad del sufrimiento que genera una UPP.

ARTICULO 19

Protección contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente.

ARTICULO 37


 Ningún niño sea sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes

La aparición de una UPP en un niño implica que la atención y cuidados que recibe son insuficientes. Son insuficientes, no por una falta de celo de los profesionales, si no que muchas veces se debe al desconocimiento de los agentes causales y de los factores de riesgo de las UPP.

Desde el grupo científico upppediatria.org seguimos demandando una mayor implicación por parte de los organismos públicos y privados en la valoración y evaluación de las medidas preventivas aplicadas en sus centros. La primera acción a llevar a cabo siempre va a ser la vigilancia epidemiológica. Pero para llevarla cabo es necesario que los profesionales sanitarios se quiten la venda que llevan en los ojos y comiencen a querer detectar las UPP en los niños.

La mejor forma de detectar una UPP es cuando todavía no se ha producido. La comunidad científica internacional reconoce que la mejor forma de atajar el problema es mediante la prevención de UPP. Las estrategias preventivas han demostrado ser mucho más coste efectivas que el tratamiento de las UPP.  Además con estrategias efectivas podremos reducir el dolor, padecimiento, riesgo de infección o incluso de muerte, depresión, aislamiento social que los niños sufren cuando presentan una UPP.

nomasupp2016

Cartel V JORNADA MUNDIAL DE LUCHA CONTRA LAS UPP. Autor: Carlos Pereyra.

 

Este año 2016, como ya pasó el anterior, uno de nuestros autores (Lic. Carlos Pereyra) ha diseñado un cartel que compartimos con todos vosotros y que también podéis usar el día 17 de Noviembre para divulgar en los servicios de pediatría y neonatología. Solo tienes que tocar la foto y obtendrás el cartel para poder imprimir y colgar en tu consulta o centro de trabajo.

Autor:

Dr. Pablo García Molina

Editor upppediatria.org

El cuidado pediátrico en la Guía de Práctica Clínica EPUAP, NPUAP y PPPIA

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UPP categoría II provocada por superficie de apoyo de adulto. Autor: Pablo García

Cada vez más cerca de la Jornada de Prevención de UPP -17 de Noviembre- queremos hacer mención a uno de los documentos que gracias al esfuerzo del GNEAUPP lo podemos tener en castellano

En 2014 las principales organizaciones científicas internacionales (EPUAP, NPUAP y PPPIA) publicaron una guía de práctica clínica (GPC), redactada con la finalidad de proporcionar al profesional sanitario unas recomendaciones y herramientas para el abordaje y prevención de las úlceras por presión (UPP) basadas en la evidencia científica más actual. Está dirigida a la formación e información del personal sanitario y a proporcionar las últimas evidencias aprobadas por la comunidad científica.

Estas recomendaciones han sido consensuadas por un grupo multidisciplinar de expertos  sanitarios internacionales, para que sean utilizadas por los profesionales de la salud a nivel mundial. En base al diseño y calidad de cada estudio ha sido asignado un nivel de evidencia y una fuerza de recomendación, que explica la confianza que puede tener el profesional en las recomendaciones proporcionadas. Estos conceptos están específicamente explicados en la introducción del documento.

Centrándonos en el ámbito de las UPP en el área de pediatría y neonatología encontramos que la GPC hace referencia a esta población en varias ocasiones. Ya desde la página 15 podemos observar como hacen referencia a la necesidad de utilizar escalas de valoración de riesgo adaptadas y validadas a la población a la que se dirige (en España solo 2 escalas tienen un estudio completo de validación: la escala Braden Q y la escala eNSRAS). Además, en la página 33 se hace mención a la necesidad de considerar en riesgo alto de padecer UPP a todos los niños o recién nacidos que sean portadores de dispositivos clínicos. La siguiente mención la encontramos en la página 40, dónde se destaca la diferencia en la valoración del dolor producido por las UPP en niños, usando las escalas validadas e instrumentos específicos para ello.

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