UPP Pediatría

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4º Encuentro Mundial de la Sociedad Internacional del Cuidado de Heridas en Pediatría

Este año la «World Union of Wound Healing Societies (WUWHS)» celebrada en Florencia (Italia) durante 25 y 29 de Septiembre, ha incluido el 4º encuentro Mundial de la Sociedad Internacional del Cuidado de Heridas en Pediatría.

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Este año el evento se producirá el domingo día 25 de Septiembre del 2016 desde las 9:45 horas hasta las 16:30 horas en el Pavellón Spadolini (Hall Leonardo). Los temas sobre los que se hablarán serán los siguientes:

-Paneles de discusión de expertos sobre temas en heridas pediátricas.

Prevención de las heridas en pediatría.

-Cuidados de los niños con estomas complicados.

Investigación en cuidado de las heridas en pediatría.

-Actualización de la aplicación de la terapia de presión negativa en heridas en pediatría.

-Cuidados en el trasplante de cara.

Úlceras por Presión relacionadas con los dispositivos clínicos.

A pesar de los esfuerzos realizados por la Comunidad Científica Mundial, cada año se va reduciendo la importancia y por tanto el tiempo dedicado a los niños y niñas con heridas. Es necesario que aquellos profesionales que vayan al Congreso Mundial se pasen por este evento científico para aprender y poder divulgar en su medio. Estoy convencido que esto va a pasar, por lo que espero que los lectores habituales de nuestras entradas y nuestros documentos puedan acudir e informarnos de las principales mejoras y conocimientos que se han tratado en este evento científico.

Pablo García-Molina

Editor upppediatria.org

La historia de una incubadora low cost y su colchón anti úlceras por presión.

 

Hace unos días leíamos una entrada en el blog de enfermerapp sobre la oportunidad de colaborar, como personal sanitario, en proyectos de diseño de herramientas que luego usaremos en el trabajo.

No siempre se tiene esa ocasión, a veces surge por casualidad, o porque los» intereses» y la serendipia se encuentran en internet o vaya usted a saber cómo.

Teníamos ganas de contaros una pequeña historia de la que estamos particularmente satisfechos e incluso orgullosos.

Alejandro Escario es un ingeniero que decidió apostar por un proyecto muy particular e interesante.

En lo que se llaman los países económicamente desarrollados se da por hecho muchas cosas y tenemos acceso a materiales que son difícilmente imaginables en otras partes del mundo.

Alejandro decidió diseñar una incubadora «low cost» que pudiese ser de fácil creación, montaje en el país de origen y que diera el mejor servicio a los niños prematuros nacidos en países en vías de desarrollo económico.

El nombre de ese proyecto de incubadora es In3

Alejandro como coordinador e ideologo, y el resto del equipo que forma parte de este proyecto, tenían muy bien pensados un montón de aspectos de cómo generar por impresión 3D piezas de la incubadora, que tipo de electrónica iba a ser necesaria, como sería el embalaje para el transporte y un sinfín de detalles.

Era necesario este nivel de diseño, pues la intención es que cada organización sanitaria pudiera fabricar su propia incubadora con los materiales de su país. A través de los planos facilitados por el equipo del proyecto In3 y su asesoramiento se podrían fabricar las incubadoras, solo siendo necesario adquirir algunos componentes electrónicos a un precio muy asequible.

En el año 2015, en el 12º Congreso Mundial de Medicina Perinatal, celebrado en Madrid tuvimos la ocasión de conocer a Alejandro y uno de los prototipos de la incubadora. Sin embargo, no pudimos dejar de observar un detalle, quizás pequeño para personas ajenas al mundo de la neonatología y era… ¿dónde iban a descansar los niños?

En este primer encuentro le sugerimos que era necesario contar con un colchón que cumpliera una serie de características. En el segundo encuentro ya estábamos  dentro del equipo del proyecto y nos pusimos manos  a la obra. Aportamos la idea un colchón anti úlceras por presión y anti plagiocefalia (con su nombre técnico de Superficie Especial del Manejo de la Presión -SEMP-), que cumpliera un mínimo de prestaciones:

  1. Que redistribuya la presión producida por el cuerpo del neonato.
  2. Que mantenga la temperatura del neonato.
  3. Que sea seguro y no produzca reacciones con el funcionamiento de la incubadora.
  4. Que fuera de fácil fabricación, embalaje y envío.
  5. Que su precio fuera asequible a todos los bolsillos.

Para alcanzar estas prestaciones es esencial que exista una colaboración estrecha entre los profesionales sanitarios clínicos, la Universidad y las empresas del sector. Miembros del grupo científico upppediatria.org se encuentran de lleno en el proyecto y esperan pronto poder ofrecernos nuevas noticias sobre las SEMP diseñadas para el proyecto In3.

 

¿Puede la hipnosis controlar el dolor en niños durante curas de heridas por quemaduras?

En este post os vamos ha hablar de un proyecto de investigación, ya iniciado, que puede suponer un punto de inflexión a la hora de entender la aplicación de una «terapia complementaria» en la reducción del dolor y la ansiedad de los niños ante un procedimiento tan doloroso como es la cura de una quemadura.

Aunque son malos momentos para las terapias llamadas «alternativas«, ya que en este  saco se han introducido todo tipo de terapias, nos gustaría romper una lanza hacía aquellas que podríamos denominar «complementarias«.

La misma pregunta que nos hacemos en esta entrada, se la han hecho un grupo de investigación formado por Stephen J. Chester, Kellie Stockton, Alexandra De Young, Belinda Kipping, Zephanie Tyack, Bronwyn Griffin, Ralph L. Chester y Roy M. Kimble. Este grupo ha publicado su proyecto de investigación con el título de «Effectiveness of medical hypnosis for pain reduction and faster wound healing in pediatric acute burn injury: study protocol for a randomized controlled trial».

Hipnosis_médica. Fuente: Autor Dr. Pablo García-Molina (CC)

Hipnosis_médica. Fuente: Autor Dr. Pablo García-Molina (CC)

Muchos profesionales sanitarios pensarán que en si se han vuelto locos estos investigadores, si realmente su intención es aplicar este tipo de procedimientos hipnóticos de manera rutinaria. Pero realmente la aplicación del método científico en este estudio va por delante. El artículo se encuentra en formato libre y puede ser replicado sin ningún problema. Un proyecto que ha sido financiado por  Queensland Children’s Medical Research Institute Program Grant y la Universidad de Queensland International Scholarship.

Esta investigación estudiará si el dolor, la ansiedad y el estrés asociado a la cura de las quemaduras en niños puede ser realmente aliviado usando la hipnosis.

Para ello han desarrollado un ensayo clínico aleatorio en un solo centro, con grupos paralelos. La muestra estará compuesta por niños entre 4 a 16 años con heridas por quemadura. Se evaluará este procedimiento desde la primera cura y cambio de apósito que se realice, siendo aleatoria su inclusión en el grupo intervención (hipnosis médica) o en el grupo control (cuidados estándar). Se necesitarán un mínimo de 33 participantes en cada uno de los grupos. Se realizarán medidas repetidas de dolor, ansiedad y estrés, así como la curación de las heridas hasta, por lo menos el 95% de su curación. También se evaluará la velocidad de curación, el estrés postraumático y la percepción de los padres respecto a la facilidad sentida con el cambio de apósito de sus hijos.

En definitiva, este proyecto de investigación puede ser un punto de inflexión a la hora de entender el uso de una «terapia complementaria» en la reducción del dolor y la ansiedad de los niños ante un procedimiento tan doloroso como es la cura de una quemadura.

Si en entradas anteriores os hablamos de que un juego de videoconsola o la realidad virtual aplicada en los niños puede reducir la ansiedad asociada, ¿por qué no lo iba a hacer la hipnosis médica?

En los niños, la técnica de hipnoterapia clínica que incluye hipnoanalgesia y hypnoanesthesia (analgesia inducida hipnóticamente y anestesia, respectivamente) ha aliviado el dolor agudo asociado con una serie de procedimientos médicos dolorosos, tal y como refieren los autores a través de una revisión de la literatura del 2008.

La hipnosis ayuda a los pacientes a focalizar su atención en la reducción del dolor y la ansiedad y permite a los pacientes aceptar mejor las sugerencias de los profesionales clínicos sobre sus sensaciones, comportamientos y pensamientos -tal y como refieren los autores del proyecto-. Además los autores refieren que la hipnosis médica también puede facilitar que los niños tengan una mayor voluntad, autodominio y participación activa frente a su enfermedad.

Por tanto, y a la luz del buen diseño que se ha realizado del proyecto, esperamos con curiosidad los resultados de este estudio. La aplicación de esta terapia puede ser una prometedora herramienta, además de coste-efectiva, para reducir los problemas asociados a los cuidados de los niños y niñas con heridas de todo tipo de etiología.

Dr. Pablo García-Molina

Autor del post/Editor UPPPEDIATRIA.org

Jose Antonio León Mangado

Revisor del post/Editor UPPPEDIATRIA.org

Manejo de heridas por extravasación de nutrición parenteral en neonatos

Resulta cuando menos curioso que, incluso con el aumento de publicaciones en  la literatura científica, todavía encontramos «nuevas formas» de manejo de las extravasaciones en neonatología, sin suficiente base de evidencia.

En las redes sociales, por ejemplo,  podemos observar que se comparten diferentes casos clínicos y tipos de cura de las heridas en pediatría, pero cuando hablamos de lesiones iatrogénicas en neonatos la frecuencia de aparición disminuye drásticamente.

¿Por qué sucede esto?

Posiblemente porque no tengamos todavía la forma más idónea de curar, o al menos una que sea objetivamente efectiva. Ente las causas, encontramos el dilema bioético de sobreponer la protección de los derechos del menor por encima del interés de lo que se investigue.

Debido a ello los, «cada maestrillo tiene su librillo», «el a mi me funciona» o «lo de fuera y en inglés parece mejor» se imponen a los estudios científicos rigurosos, de calado, de consenso y cuyos resultados podemos aplicar a la práctica diaria con fiabilidad.

Catéter venoso en pie de neonato hospitalizado. Autor Pablo Carcía-Molina  -CC-

Catéter venoso en pie de neonato hospitalizado. Autor Pablo Carcía-Molina -CC-

Por tanto, en el peor de los casos, la cura se adapta a la forma de proceder que se usa con la población adulta, sin tener pruebas previas de efectividad en neonatos.

En relación a este efecto adverso hospitalario recientemente se ha publicado un estudio, que ya ha sido compartido a través de las redes sociales (Gracias Mariana y Diego), y que en esta entrada pretendemos describir, desmenuzando los puntos más importantes.

Pero en primer lugar comenzaremos, por un estudio de investigación publicado en la revista WOUNDS en este mismo año 2016.

El análisis del mismo nos servirá para confrortarlo con publicaciones anteriores en este mismo blog y el estudio citado de Miguel García Fernández y Natalia Marin Huarte

Para ello debemos nombrar primero a los autores Kun-Yong Sung y Sang-Yeul Lee, ambos médicos  (y el segundo doctor) en el Hospital Nacional Universitario Kangwon en Corea el Sur y para realizar el mismo partieron de una ayuda de financiación del propio hospital.

El objetivo del estudio era observar y describir el efecto de una nueva forma de manejar los casos de neonatos que han sufrido una extravasación por nutrición parenteral.

Para ello durante 4 años recogieron información de 12 casos clínicos. Pueden imaginarse que el estudio no tuvo suficiente potencia estadística como para poder decir que es el método de elección definitivo. Sin embargo, sí informaron de buenos resultados con la aplicación de una terapia «nueva». Y decimos nueva entre comillas porque el uso de esta palabra no parece la más afortunada.

Como mucho podríamos decir, que se trata de una nueva técnica adaptada de las anteriores.  Por tanto, a pesar de la buena intención de los autores en su estudio y su conclusión de que esa «nueva técnica» puede evitas una cirugía, ya que dicen que es lo más habitual en su país, hemos de analizar con cautela los resultados que nos presentan.

Hace unos meses publicamos una entrada donde hablábamos sobre algunas de las técnicas en el manejo de las extravasaciones en neonatos. Tras leerla observaréis ciertas similitudes entre esta «nueva técnica coreana» y algunas de las reflejadas en el post.

Una vez aclarados estos aspectos, sin ánimo de alargar en demasía esta entrada, describiremos qué proponen los autores para que el lector/a pueda valorar su idoneidad. El método consta de tres fases claras:

  1. Extracción de líquido extravasado.

    • Valoración antes de las 24 horas.
    • Punción repetida de la zona edematizada con una hoja bisturí del número 11.
    • Desbridamiento del tejido necrótico delimitado con hoja de bisturí del nº 15.
  2. Colocación de apósito hidrocoloide.

    • Colocación de apósito hidrocoloide  extrafino en la herida.
    • Cambio de primer apósito las 6 primeras horas.
    • Siguientes cambios cada vez que se sature el apósito hasta cierre de la herida.
  3. Manejo de la cicatriz

    • Aplicación de un gel -para las cicatrices- en zona durante 3 meses para remodelación final.

Los autores describieron que con esta técnica algunos neonatos tardaron hasta 47 días en cicatrizar la herida producida por la extravasación. Siendo 8 días el que menos tardó (diferencia de gravedad).

Los autores sí reportaron una mejoría cualitativa en la funcionalidad de la extremidad (todas se produjeron en brazos y pies). Sin embargo, no aportan pruebas objetivas que nos permitan aseverar que lo que dicen sea cierto. Por ejemplo, ellos suponen que ante una zona con heridas producidas por los pinchazos, el hidrocoloide se muestra como una buena opción, suponemos que por ser transparente, pero obvian otras opciones que podrían ser mejores por la capacidad de absorción del exudado inicial que se le supone a la herida

Como ejemplos, hablamos de apósitos de espuma de poliuretano o de fibras de hidrocoloide. Esto permitiría no tener que revisar a las 6 horas el apósito si éste esta saturado, algo que puede ser lo más habitual si existía edema en la zona extravasada. Gracias a ellos alargaremos los periodos de cambio de apósito (menos molestias para el neonato).

Tampoco habla de proteger la piel perilesional con algún tipo de producto barrera. El apósito hidrocoloide, ante elevado exudado, puede producir una maceración de la piel perilesional. Por este, motivo podría ser conveniente colocar algún spray de poliacrilato que estuviera homologado para recién nacidos.

Más allá de las críticas a las conclusiones del artículo, decir que nos parece  un excelente ejemplo de cómo debemos seguir innovando para poder ofertar los mejores cuidados a los recién nacidos. Por lo que animo a que estudios de este tipo, con ese atrevimiento-, se sigan desarrollando y publicando.

El único modo de progresar es visibilizar e investigar.

En la misma línea, queremos hablaros de una presentación, en formato Prezi, que nos parece una excelente forma de sintetizar las principales formas de manejar las extravasaciones de medicación y nutrición parenteral en el neonato, desde un punto de vista enfermero.

Un documento que nace de un protocolo interdisciplinar diseñado en el Hospital Universitario de La Paz (Madrid) sobre el manejo del neonato con una extravasación. Excelente documento de Miguel García Fernández y Natalia Marin Huarte que no podéis perderos.

ProtocoloPreziExtrava

Para terminar solo animaros a que comentéis esta entrada. La misma solo pretende exponer una serie de documentos que podrían ser de utilidad para el profesional dedicado al cuidado de las heridas en pediatría, pero específicamente en neonatología.

La pregunta es: ¿Si hubieras sabido esto, hubieras podido mejorar el cuidado de los neonatos con este tipo de heridas?

Pablo García-Molina

Autor/Editor UPPPEDIATRA.org

Jose Antonio León Mangado

Revisor del post/Editor UPPPEDIATRIA.org

¿Quien tiene la culpa en la aparición de efectos adversos en pediatría?

Comenzar una entrada de esta forma es toda una declaración de intenciones. Está claro que quien tiene la culpa no es otro que el propio sistema. Pero ¿de qué estamos hablando? El 29 de abril tuvo lugar la última jornada del V Congreso Internacional de Enfermería de la Infancia. en la misma, el tema estrella era la«Seguridad del Paciente» en la población pediátrica. En las conferencias y ponencias, el Comité Organizador y científico se proveyeron de suficientes ponentes expertos en sus diferentes especialidades.

Segundas_victimasEn la primera conferencia, la doctora Pérez habló sobre un proyecto de investigación dirigido a las segundas víctimas y terceras víctimas. Hablaremos en especial de las segundas víctimas. Se denomina así al profesional que se ve involucrado en un evento adverso (EA) inevitable y que queda traumatizado por esa experiencia. Este nuevo área de trabajo pretende, no solo desmitificar la culpa personal de un EA, si no que, además advierte que el profesional involucrado debe ser tratado como una víctima más. Por tanto, como nos recordó la dra. Pérez, no se trata de buscar culpables (ya nos culpamos nosotros suficiente) si no que se trata de ayudar a todas las víctimas (niño, profesional e institución) para reducir y evitar la aparición de nuevos EA. En la misma herramienta web del proyecto de investigación (donde hay que registrarse para utilizarla) también podemos encontrar vídeos demostrativos sobre cómo deben ser comunicadas la aparición de EA a los familiares o a la propia víctima, intentando enseñar qué actitudes no se deberían realizar.

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UPP categoría II en cuello. Foto: Pablo García-Molina CC

 

Esta herramienta es más fundamental cuando leemos la valoración realizada de una encuesta sobre la formación y recursos derivados a prevenir o atender a las segundas víctimas. Desde upppediatria.org recomendamos la lectura de su página web para darnos cuenta de la magnitud del problema. Solo dejaremos el dato de que más del 50% de los profesionales sanitarios se han visto involucrados en la aparición de un EA con consecuencias muy graves para la población atendida. Este dato y la metodología utilizada en la encuesta sugieren que todavía puede ser mayor el número de profesionales que hayan sido segundas víctimas.

Entre otros temas, también se trataron las relaciones laborales entre las diferentes disciplinas sanitarias. De la importancia del equipo, su concepto, clasificación e integración de los usuarios finales en el mismo. En nuestro caso hablaríamos del niño/ niña y su familia. Para alcanzar el objetivo de “Seguridad Total” como un Derecho del Niño Hospitalizado no basta con realizar intervenciones aisladas sobre algún EA, es necesario un cambio estructural de las políticas de salud de cada Servicio de Pediatría. Esto solo se puede conseguir a través del cambio de relaciones entre profesionales pasando de una relación de base jerárquica a una relación de base transdisciplinar. Es decir, donde enfermeras pediátricas, pediatras, auxiliares, celadores, farmacéuticos, fisioterapeutas, trabajadores sociales, psicólogas puedan consensuar la mejor estrategia de prevención de EA y promoción de la formación de cada agente de salud, incluyendo en su equipo al propio núcleo familiar (teniendo en cuenta su voluntad, capacidad de decisión y opinión).

Hasta ahora el método tradicional-jerárquico no realiza una prevención proactiva y consensuada entre los agentes implicados. Existe una figura que manda y otra que realiza la acción mandada sobre un “paciente”. Este método no ha sido sujeto a estudios sobre su efectividad. No ha demostrado su poca efectividad pero tan solo preguntémonos cómo se realiza la prevención de EA en nuestras unidades de pediatría y quién lidera la mejora de la Seguridad del “paciente”.

Las actuaciones sanitarias proactivas ya han demostrado su efectividad y son las basadas en la actuación de un equipo transdisciplinar donde no cabe el concepto «paciente», cabe el niño (familia) activo con derechos y obligaciones delante de su salud. Un ejemplo sería la introducción de los padres o cuidadores dentro de las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos o Neonatales (Puertas Abiertas). Gracias a este tipo de acciones, el núcleo familiar se transforma en un agente de salud que toma parte y entiende los riesgos de cada intervención.

por tanto y como respuesta a la pregunta lanzada como título de esta entrada, solo podemos seguir dando una respuesta. Si hay que culpar a alguien, ese alguien somos todos y por tanto la única forma de reducir la aparición de EA supone olvidarnos de las culpas y encontrar las mejores soluciones en trabajando de forma transdisciplinar.

Dr. Pablo García Molina

Editor upppediatria.org

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